Marketing emocional y sentimientos

    Marketing emocional y sentimientos

    La venta de los productos ha ido evolucionando a lo largo del tiempo pasando por diferentes etapas. Ha nacido el marketing emocional. Desde la venta por inercia en los años posteriores a la segunda guerra mundial, pasando por la creación de los departamentos de ventas o comerciales, hasta la creación de las estrategias de marketing, las cuales se enfocaban en descubrir las necesidades del mercado para luego satisfacerlas.

    Y es en la actualidad, donde además podemos observar un cambio sustancial debido al acceso total de información existente, donde ya no se venden o compran productos, sino sensaciones. Compramos emociones.

    Ofrecer sensaciones y sentimientos para ofrecer productos al consumidor. La mayoría de las decisiones de compra se basan en la emoción y la creación de una conexión emocional con el consumidor.

    Tenemos reacciones involuntarias y tendemos a recordar aquella marca que nos proporcionó una reacción positiva y a anular cualquier otro tipo de análisis del producto, como puede ser el precio o la calidad. El marketing emocional, es lo que marca la diferencia entre el marketing tradicional, ya que trata de vender productos a través de la razón, y el marketing emocional, que logra ayudar a nuestros clientes, cubriendo sus necesidades más vitales, apostando por la difícil tarea de hacer realidad sus sueños más profundos.

    Cuando una campaña de Marketing está basada en emociones aumentará su exposición y logrará captar la atención de su público objetivo, este compartirá el contenido en sus redes, y se conseguirá un efecto viral. Debemos tener claro, lo que queremos conseguir con este tipo de marketing, que no  es más que  esa relación emocional entre el producto, su consumo y el consumidor, lo cual se transformará en fidelización y hará a nuestros clientes embajadores de nuestra marca.

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    El logro de implicar un producto con un sentimiento es la clave para generar nuevos clientes y, más importante si cabe, para fidelizarlos. Ahí está el quid de la cuestión: conocer los sentimientos de nuestros clientes, sus necesidades… para poderlos cubrir con nuestros productos.

    Hoy en día las marcas es necesario que vendan emociones, crear experiencias de compra, con productos y servicios que lleguen a la mente del consumidor a través de emociones, que nuestra cliente sienta como podemos ayudarle, sin que sea solo el como y qué les vendo.

    El marketing emocional tiene que acompañar a nuestra estrategia, como las acciones que se efectúan en el marketing relacional y de venta directa (transacciones), si tengo producto y tengo clientes basemos una estrategía que cubra esa parte fundamental en la decisión de compra, las emociones.

    Conocer en cada momento que necesidades y deseos tienen el consumidor, ¿cubre nuestro producto o servicio esas necesidades? si los hemos identificamos y las cubren establezcamos una estrategia de comunicación que posicione el producto bajo esos conceptos emocionales tangibles e intangibles que quiere el consumidor: El marketing emocional.

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